sábado, septiembre 24

Y es que estas ganas de irse, llegaron para quedarse. Y le prometen besos brujos a mi soledad. Nos debemos ese antojo
de aprender a bailar tango, si es que en otra vida nos volvemos a olfatear. 
Y tus manos no me escuchan, y mis labios no quieren ni verte. Un minuto antes de dejar de quererte. 
Y mi olvido no te olvida, y mis miedos te desean suerte. Un minuto antes de dejar de quererte. 
Y siento que me llenan la cara de dedos, la penumbra del deseo y las ampollas de este adiós.

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