Y es que estas ganas de irse, llegaron para quedarse. Y le prometen besos brujos a mi soledad. Nos debemos ese antojo de aprender a bailar tango, si es que en otra vida nos volvemos a olfatear.
Y tus manos no me escuchan, y mis labios no quieren ni verte. Un minuto antes de dejar de quererte. Y mi olvido no te olvida, y mis miedos te desean suerte. Un minuto antes de dejar de quererte.





